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La portada del libro se ilustra con una pintura de Bruna Truffa. |
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Para venir a esta cita no había que hablar de un tema en particular. Bastaba con ser mujer, narradora y participar con un cuento. Esta fue la propuesta que Simplemente Editores hizo a 22 escritoras chilenas con el fin de dar cuenta del panorama de la literatura en manos femeninas contemporáneas. Diecinueve aceptaron la invitación y ahora "Las mujeres cuentan" se edita como una misión cumplida.
No son todas, pero sí representativas y variadas. "Abarcamos varias generaciones, desde Isidora Aguirre, de 91 años, hasta la treintañera Claudia Apablaza, la menor del grupo. Y en el proceso murió Ana Vásquez Bronfman (noviembre de 2009)", cuenta Mónica Tejos, directora de la editorial.
Alejandra Costamagna da vida a Victoria Melis, mujer que fue secretaria de Santiago Bueno, quien vende pollos criados en Traiguén. También fue más que eso, y decide seguirlo a Japón cuando él se va a expandir allá su negocio. Aunque la haya despedido fríamente y sólo hayan estado juntos seis o siete rondas de motel.
Lucía Guerra habla acerca de una mujer que sale de la cárcel habiendo sido declarada inocente. Pero camina sabiendo que es culpable, y que la excusa de la defensa propia fue perfecta. Y Teresa Calderón presenta a Flora, una mujer siempre en "plena polinización", y al sobrio Herr Professor, quienes se conocen en un avión piloteado por un hombre con más horas de vuelo que una bandada de ángeles. "Me basé en un viaje de mi hermana a la isla Juan Fernández, donde conoció a un austríaco muy silencioso que escribía en una libreta. Me pareció muy mágico el espacio", explica la escritora.
Pía Barros se hace presente con "Paseos en moto", y lo describe como "un homenaje a las mujeres que estuvieron presas en el Estadio Nacional. Es una historia verdadera y refleja que dentro del horror siempre se crea la belleza, y ésta puede ser reproducida". Mientras Lina Meruane escribió "Ay": "Ay, el olor ya se había levantado, lo había removido y revuelto el portazo de tu padre; yo apenas lo percibía, pero él se asomaba al galpón y se ponía la mano sobre la nariz...".
"Me sorprendieron, entre otras, Isidora Aguirre, con un relato muy potente de un preso, manejando con maestría el lenguaje carcelario. También Ana Vásquez, porque quizás nos dio su último cuento, y Andrea Jeftanovic con la tragedia de una madre: la pérdida de un hijo y el reencuentro desgarrador con su antigua pareja", comparte Tejos.
"Hay muchas temáticas: amor, exilio, muerte, violencia; y cada una nos invita a sumergirnos en un mundo distinto y único", continúa, y ante la pregunta de si reconoce algún rasgo común entre todos lo textos, responde: "Las escritoras son muy distintas entre sí, pero en su obra hay una mirada femenina del mundo, creo que el libro permite mirar a través del cristal de la mujer. Da cuenta de que existe una literatura femenina, y está muy viva y presente".
Las antologadas:Isidora Aguirre Gabriela Aguilera, Claudia Apablaza, Pía Barros, Alejandra Basualto,
Teresa Calderón, Alejandra Costamagna, Ana María del Río, Lilian Elphick, Nona Fernández, Irene Geis,
Sonia González, Lucía Guerra, Andrea Jeftanovic, Lina Meruane, Cynthia Rimsky, Carolina Rivas,
Ana Vásquez Bronfman, Virginia Vidal. |